Después de tantos momentos compartidos, risas y cómplices miradas, hemos decidido dar el paso más importante: Nos casamos… ¡y queremos que formes parte de la fiesta!
Juan siempre llevaba en el bolsillo una nota con tres palabras: “Te elijo siempre.” Cada tarde, buscaba un nuevo rincón de la ciudad para enseñarle a su novia y convertirlo en “su lugar”. Con una sonrisa tímida y el corazón lleno de ilusión, preparó la sorpresa perfecta: una petición bajo el baluarte de su primer paseo juntos. Ahora, Juan sueña con aquel “sí” que sellará para siempre su aventura compartida.
Maria
María despertaba cada mañana tarareando la canción que Juan le dedicó en su primer baile, como un pequeño ritual de ilusión. Le gustaba descubrir en cada rincón de la casa un detalle nuevo: una nota cariñosa, un pétalo de rosa, un recuerdo compartido. Con una mezcla de nervios y alegría, ella soñaba con el momento de pronunciar su “sí, quiero” y ver brillar sus ojos reflejados en los de él.